No es cuestión de amar despacio

No es cuestión de amar despacio
no es cuestión de amar con miedo
no es cuestión de amar con cautela
tampoco de amar midiendo.

No consiste en calmar ganas
ni tampoco en lucir egos
no consiste en aferrarse
al amor que se está yendo.

Es cuestión de abrir las alas
de entregarse a lo sincero
de abrir el alma a la vida
y dejar que entre lo nuevo.

Es cuestión de dar quebrada
al insomne envuelto en frenos
al que tiene miedo al salto
pero añora estar en vuelo.

No es cuestión de amar despacio
no es cuestión de amar fingiendo
vaciar para entregarse
y dejar que entre lo nuevo.


 

Extraído del Disco Libro de Nanas “En el Corazón de la Hembra Maga” de Julián Bozzo

Próximamente a la venta.

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El día que tu madre explotó de amor

– EL DÍA QUE TU MADRE EXPLOTÓ DE AMOR –

Hoy todo fueron festejos. Incontables llamadas telefónicas, mensajes, buenas vibras, abuelos alegres y con lágrimas en los ojos, hermanos emocionados y amigos recordándonos lo bonitos que somos y agradeciéndonos haberte traído a la tierra.

Hoy, tú mamá y yo, sentimos nacer una fibra que va desde el centro de la barriga hasta la garganta. Vimos que se activa con sólo mirarte; actividad que, por cierto, hoy hemos repetido constantemente y de la que nos declaramos fans absolutos.

Y en ese abrazarte con los ojos andamos; aprendiendo a llevarte en brazos, a hacer siempre piel con piel, a saber tus primeros cuidados y a desaprender todo lo innecesario que hemos metido dentro de la palabra amor y frente a la que estábamos terriblemente confundidos.

Porque amor, mi vida, antes era una palabra llena de memoria, de rencores, promesas y culpas, pero hoy es una mezcla de fibra, de instinto, de víscera y pura dedicación. Hoy esa palabra se hizo cuerpo y comenzó a respirar.

Tu madre, leona y dama con la fuerza de un huracán, soportaba el dolor y el cansancio. Se enfrentaba a achaques que a mí, querida hija, me hubieran hecho gritar y llorar.

Pero tras cada contracción había en su mirada algo, para mí, asombroso. Había un extraño destello en su rostro después de cada contracción y de cada golpe de dolor que yo no lograba entender. “¿Cómo puede hacer mi hembra maga para no llorar?”.

Fue fácil – comprendí más tarde-. Tu madre guarda las lágrimas para la felicidad; tu madre se estaba reservando y conservaba cada gota para el momento de verte nacer. Y cuando eso pasó, cuando por primera vez vuestros pechos se juntaron, bañó tu cara entera de amor; todas aquellas lágrimas salieron de golpe y te besó desde un lugar tan puro que, al verlo, sólo pude llorar también.

Tu madre explotó de amor y de esa explosión naciste tú.

 


Extraído del Disco Libro de Nanas “En el Corazón de la Hembra Maga” de Julián Bozzo

Próximamente a la venta.

 

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Cuando sólo eras un sueño

– Cuando sólo eras un sueño –

Hace tiempo que te imagino,
muchos más años de los que crees.
Antes de conocer a tu madre,
antes, mucho antes,
ya te soñaba.

Era en la década de mis 20.
Tú aún no existías,
sólo lo hacías en mis sueños.

Llevas viva muchos años,
más de lo que imaginas.
Siempre estuviste deambulando
por mis mente y mis palabras.

Te imaginaba jugando en el salón,
diciendo mi nombre,
agarrándome la mano.

Me imaginaba enseñándote la vida,
paseando por el bosque,
tocando el piano,
sintiendo el mar.

Hace tiempo que te imagino,
muchos más años de los que crees.

*De mi próximo disco-libro de nanas ” En el corazón de la Hembra Maga”

Ilustración de Claudia Tremblay

De qué te sirve ese corazón

De qué te sirve ese corazón que tienes si no lo usas,
si tan sólo lo malversas, lo escondes,
lo reduces a un simple órgano conductor;
a la miseria del burócrata sanguíneo.

De qué te sirve ese corazón si frente a todo te amilanas,
si eres incapaz de dejarlo salir y lo guardas celoso
bajo el martillo armado de tu pecho.

De qué te sirve ese corazón si no lo usas,
no lo abres, no lo rompes, no lo sientes,
no lo abrazas.

De qué te sirve ese corazón
si no lo envuelves en poesía.

Si lo mantienes cautivo,
como a un perro hambriento
que, frente a cualquier asomo de caricia,
muerde.

De qué te sirve ese corazón
si lo proteges, si lo enmascaras.
Si lo alimentas de ventanas cerradas,
de paisajes desnutridos.

De qué te sirve ese corazón
si no lo abres,
si no lo sueltas,
si no lo llenas de poesía.

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