Maestro. ¿Qué se necesita para educar niño felices?

 Maestro. ¿Qué se necesita para educar niño felices?

+ Adultos que vibren de igual manera. Recuerda querido Átato que la educación es labor fronteriza. Que el alumno aprende más de lo que se respira que de aquello que se trata lanzar por imperativo.

Si quieres niños felices, procura ser un adulto agradecido. 

Procura valorar más la semilla que la planta surgida y acepta, sin frenos, que el proceso de alumbramiento y crecimiento del otro no te pertenece. El buen maestro tiene más de faro que de guía, tiene más de brisa que de vendaval.

Ser maestro significa quitarse importancia, quitarse del medio hasta volverse innecesario.

Por tanto, si en tu sentir de maestro_hélice deseas que tus discípulos procuren risa y vida, recuerda dártelas a ti primero.

Recuerda uno sólo da lo que tiene y que hablar de la felicidad,
nunca procuró vida.

Si en alguno de tus alumnos, algún día se posa en su corazón el pájaro de la tristeza y éste le hace tintar de invierno la Florida, ni se te ocurra conversar con él; ni se te ocurra mandarle a la biblioteca a buscar consejo en los tomos de ningún maestro.

A la tristeza no se le debe dar claustro.

En esos momentos donde se torne gris la vida, donde se sientan perdidas las batallas del corazón…

Lo único que puede hacer un maestro ágil, es llevar al infante al monte a la hora exacta donde el sol festeja su primera entrada en la mañana..

y ahí darle una pelota y esperar…

Dejar que su almita tierna entre en contacto con la luciérnaga intempestiva que toda hélice guarda en su interior.

Y esperar.

Cálido, atento, disponible…

Recuerda querido Átato:

Hablar de la tristeza nunca procuró felicidad a nadie.

(…)
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Notas del borrador de #laeducacióndelasluciérnagas

Este año… lo tendrán en sus manitas 

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¿Qué es Aladuría? (Poesía y música)

Aladuría es ver un punto a imaginar un universo. Es caminar día a día confiando en lo que sucede con ausencia de juicio y sentir que las equivocaciones no existen, ni tampoco el arrepentimiento. Todo lo que fue, fue y es maravilloso que haya sucedido.

Caminar contento con lo que eres y no cabizbajo con lo que no pudiste ser. Aladuría es mirar hacia la vida y las posibilidades, no hacia la carencia. No quedarte en el que alguien no te amó o que en aquel amigo que te traicionó. Aladuría ve ese sufrimiento y lo convierte en dolor. Por que el sufrimiento lleva a la culpa y el dolor, a la responsabilidad.

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+ Amé una flor y la perdí…

+ Amé una flor y la perdí…

– ¿Cómo pudo pasar eso?

+ Era tan hermosa que la quise llevar a mi casa y decorar mi salón con su aroma y presencia. Pero al pasar algunos días se secó y su olor desapareció.

– Entonces tu no amaste ninguna flor. No estabas enamorado de ella. Tan sólo lo estas de ti. Para amar hay que dejar ser.

Nunca la amaste. Querido amigo… Sólo estas enamorado del miedo.

Del Borrador de mi próximo libro “La educación de las luciérnagas”. A la venta en 2019

Toda puerta cerrada merece ser abierta.

Toda puerta cerrada merece ser abierta.

Por deferencia.

Por amor a lo imposible.

Hemos de abrir y atravesar lo que aún no fue explorado.

Viajar al otro lado del espejo y regresar con el corazón lleno de flores.

“Es el viaje del poeta hija mía” … y tú naciste del amor de dos partículas en movimiento que pasan su vida atravesando lo indecible.

Que no se conforman con lo cotidiano, que buscan celosos el segundo mirar que habita en todo.

Porque tu hija mía… Un día fuiste también una puerta cerrada. Un marco de madera enorme que nos envolvía de miedo.

Pero al cruzar… todo aquello desapareció… porque los miedos, hija mía, son sólo fantasías de respuestas que aún no conocemos. Donde hay miedo, hay aprendizaje.

Donde hay miedo, hay vida.

Eres hija de poetas.

Recuérdalo vida mía.

Tus ojos son ventanas.
Tus manos canciones.
Tus dedos trocitos de cielo.
Y tu corazón.. un estallido de vida.