No es cuestión de amar despacio

No es cuestión de amar despacio
no es cuestión de amar con miedo
no es cuestión de amar con cautela
tampoco de amar midiendo.

No consiste en calmar ganas
ni tampoco en lucir egos
no consiste en aferrarse
al amor que se está yendo.

Es cuestión de abrir las alas
de entregarse a lo sincero
de abrir el alma a la vida
y dejar que entre lo nuevo.

Es cuestión de dar quebrada
al insomne envuelto en frenos
al que tiene miedo al salto
pero añora estar en vuelo.

No es cuestión de amar despacio
no es cuestión de amar fingiendo
vaciar para entregarse
y dejar que entre lo nuevo.


 

Extraído del Disco Libro de Nanas “En el Corazón de la Hembra Maga” de Julián Bozzo

Próximamente a la venta.

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La cultura del “soy suficiente”.

A: – Ahora mismo termino un master en Psicología Transgeneracional y empiezo otro de Pedagogía Waldorf.

B: -Vaya, qué bien. -le respondo – ¿Llevas muchos ya, no?

A:- Sí -me responde -Es mi cuarto master. Llevo toda mi vida estudiando.

B: -¡Ah! ¿Y para qué?

A: – No sé, la cosa está muy mal; mientras espero que llegue el trabajo me sigo formando. Cuanta más formación tenga más posibilidades tendré de encontrar un trabajo que me guste.

Mi amigo tiene 34 años, es licenciado en psicología y tiene cuatro masters. Como él tengo varios amigos más con un curriculum increíblemente extenso, pero al que no le han sacado el provecho que se supone que tenían que haberle sacado. Gente con una preparación increíble que no encuentran un espacio donde desarrollarse laboralmente.

¿A qué esperan? Me pregunto. Qué se necesita para salir al mundo a compartir lo que saben y lo que son. ¿Qué necesitan para sentir que ya son suficientes? Algo pasa, no hay duda. Algo se nos inculcó para creer que todavía no es el momento, que todavía tenemos que esperar a que otro algo suceda y así, y sólo así, podré definitivamente compartir lo que soy.

Esto sin duda es del todo un contrasentido. Nos pasamos la vida formándonos para dar un mejor servicio a los demás, para que nuestro trabajo sea “mejor” y lo más riguroso posible y esto nos lleva en realidad a terminar aislados y no compartir. Cómo puede ser que tengas tanta formación y no te atrevas a compartirla. ¿Para qué te formaste? ¿Solo para justificar tu inseguridad?

Porque quizás la cosa no esta en lo que has estudiado, sino en lo que haces con eso que has estudiado. Nuestro conocimiento siempre va a necesitar actualizarse, hemos de partir de esa idea para progresar. De no ser así vamos a estar siempre sintiendo que nos falta algo. Y terminamos por convertir el estudio en un escudo, en una barrera frente al mundo. En un pretexto para decir “no me atrevo a salir a jugar”.

Y es solo por miedo, por miedo a lo que puedan decir y pensar los demás. Quizás es también por un exceso de responsabilidad. Pero me resulta curioso que en esta época en la que hay tanta gente formada sin trabajo aparezcan por la otra cara profesiones donde no se precisa nada más que “lanzarse al mundo sin pensar demasiado”

Hace un año conocí la figura del Youtuber. No podía creer lo que veía y comencé a investigar. Chicos de entre 20 y 30 años que se dedican a jugar con su consola de videojuegos o a tratar sobre temas superficiales sin ninguna preparación. Ganan grandes cantidades de dinero por grabar lo que hacen en su intimidad y debo decir que algunos muestran un talento absolutamente increíble.

Antes de continuar me gustaría hablar de un concepto muy usado en Pedagogía1 y que tiene que ver con el “emergente” del grupo. Es decir, cuando algo emerge dentro de una clase, eso que pasa es algo que el grupo necesita expresar y lo hace a través de un individuo. En el aula, cuando un alumno hace un chiste en clase, suele ser porque la clase necesita ese chiste para auto regularse. El maestro ha de saber leer, en su afán por un ritmo de aprendizaje sano y respetuoso, ese tipo de códigos siempre y cuando su deseo sea el de hacer del aula un espacio y una comunidad pedagógica.

¿Qué es lo que están dejando emerger los Youtubers? ¿Qué es lo que nos están queriendo decir a todos? Fácil. Somos suficiente, ya está. No es necesario que te formes más, no es necesario tener títulos para trabajar porque la sociedad no está buscando gente titulada en exceso sino gente capaz de darse sin juicio.

Esta reflexión la tomo a modo de estelo; no pretendo hundir mi pluma en entonar una verdad, pues tan sólo soy yo ejemplificando la cara b de la realidad de muchas personas que conozco que han encontrado en la formación una guarida. Y no se malentienda y se crea que esto que digo hace referencia a que no hace falta estudiar ni formarse. De ningún modo me sumaré nunca a esas sentencias como tampoco abro el camino para el éxito en lo fútil. Sólo digo estar sintiendo demasiada preocupación en el pensar y poco en el atreverse a exponerse y ser. Esos chicos se muestran y entregan lo que son y así es recogido por millones de personas que esperan cada semana sus nuevos vídeos. Ellos andan sin preguntarse por la geometría del paso, solamente se dejan ver.

1Dentro del marco de las denominadas Pedagogías Latentes. También es muy usado en Sociología y Psicoterapia Gestalt.

 

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*Del borrador del próximo libro de Creatividad de Julián Bozzo. Próximamente a la venta.

Julián Bozzo: Pedagogo formado en Antropología, Terapia Gestalt y Pedagogía Sistémica. Diplomado en Ciencias Químicas. Poeta y Músico. Director de Mundo Aladuría que incluye ImproVersa Escuela de Creatividad y Canto Improvisado, Danza Palabra Pedagogía y Mundo Aladuría Música.

Tiene dos discos publicados y está a punto de publicar dos libros, entre ellos un Disco-Libro de Nanas (Canciones de cuna).

@bozzojulian

Más información en http://www.mundoaladuria.com

Llegó la noche del alma con su luz de luna inquieta.

Déjalo estar. Sumérgete en la depresión, en la abisalia de tu alegría. Empápate, siente la vida trascendiendo. Siente lo que no nos ensañaron a ver y no lo juzgues. Solo observa y siente como tu cuerpo tiembla, como tus castillos se alejan y el cielo se viste de negro.

Siente la lágrima explotando en el centro de tu alma

y déjate rebosar por ella

déjate hermanar por la duda

La sombra solo refleja lo que tu luz proyecta.

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A mí, amigos míos, no me hacen gracia los vídeos de niñas de 16 años de Whatsapp.

Desde hace un par de meses, en varios de los muchos grupos de Whatsapp que tengo, me llegan vídeos con contenido sexual. No me voy a horrorizar por eso, tengo cierto edad y ya he visto y hecho todo lo necesario para tener una relación sexual sana conmigo mismo.

Al principio parece que es cosa de broma; mandar vídeos de chicas desnudas animándonos a “Vamos a darle el último empujón al día”, mientras están desnudas y de espaldas en una mesa, puede ser gracioso.

Entiendo que provoque gracia. El juego de palabras es, sin duda, un ejercicio de ingeniosidad muy interesante aunque, sinceramente, me hubiera provocado risa de igual manera la imagen de un “personaje con una imagen negativa (por ejemplo, ahora que está todo tan revuelto, la imagen de un político)” cerca de un acantilado con la misma frase de “Vamos a darle el último empujón al día”. Eso también hubiera sido gracioso. Sigue leyendo