Bebe, hija de mi alma.

Mamá tiene un radar,

un hogar en las mejillas,

besos que asoman de puntillas

de entre la noche cerrada.

Expuesto, su cuerpo se ofrece

y brota de su pecho un lazo

miel de madre en puro abrazo

que alimenta tu alma entera.

Yo la observo y me detengo

mientras escucho su canto:

“Bebe, hija de mi alma,

florecita de mi vientre,

mientras mi voz te acaricia

y tus párpados se duermen.

Bebe, hija de mi alma;

Toma, de mi centro, todo.

Darte vida me enriquece,

darte me llena de todo.

Bebe, hija de mi alma,

siente este calor hundido.

Cuando los cuerpos se mecen

y nuestro abrazo es un río.”

 

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Extraído del disco libro  “En el corazón de la Hembra Maga”.

Más info en http://www.mundoaladuria.com

Toda puerta cerrada merece ser abierta.

Toda puerta cerrada merece ser abierta.

Por deferencia.

Por amor a lo imposible.

Hemos de abrir y atravesar lo que aún no fue explorado.

Viajar al otro lado del espejo y regresar con el corazón lleno de flores.

“Es el viaje del poeta hija mía” … y tú naciste del amor de dos partículas en movimiento que pasan su vida atravesando lo indecible.

Que no se conforman con lo cotidiano, que buscan celosos el segundo mirar que habita en todo.

Porque tu hija mía… Un día fuiste también una puerta cerrada. Un marco de madera enorme que nos envolvía de miedo.

Pero al cruzar… todo aquello desapareció… porque los miedos, hija mía, son sólo fantasías de respuestas que aún no conocemos. Donde hay miedo, hay aprendizaje.

Donde hay miedo, hay vida.

Eres hija de poetas.

Recuérdalo vida mía.

Tus ojos son ventanas.
Tus manos canciones.
Tus dedos trocitos de cielo.
Y tu corazón.. un estallido de vida.

Amando a la hembra maga

Discúlpenme si no giro mi cuello al ver a una dama veinteañera revoloteando por la avenida. De corazón estimo y dejo en este sentir lo siguiente: Ya no me interesa. Lo sé, me dirán: “Hembra joven atrae al macho alfa”.

Y no sé, quizás pueda ser porque ya no soy de la manada ni tampoco es mi entrepierna la que toma las decisiones. Más de joven bien supe del arrebato de la pasión y bien me dejé llevar por esas laderas inconexas, pero ¿Cómo comparar el aroma de una dama con el universo de mi hembra maga que le da mil vueltas a cualquier otra mujer?

Amar a una muchacha es simple, sólo hay que mostrar de afuera sin darle mucha presencia a lo de adentro. Amar a una hembra maga es ya cosa seria, pues, acercarse a ella, se hará siempre y cuando el hombre haya pagado el peaje necesario para dejar de mirarse como centro de todo giro.

Porque, entiéndanme, para amar a una hembra maga hace falta algo más que lucir bellas camisas. Amar y lanzar pirotecnias es del todo harto sencillo, pero enfrentarse al universo de un hembra maga es latencia de otro ser.

Discúlpenme si, al pasar una muchacha bien dotada con pasos como flores y un flotar rotundo, no me quedo embelesado, pero es que en mi hogar duerme una hembra superlativa que a su vez está arropando entre sus pechos a mi corazón desnudo.

Ella. Que trajo vida a mi semilla, que guarda la sabiduría de una vida hecha en su vientre, que tiene amor a torrentes y festejos por doquier. Ella. Que ya conoció de la noche minifaldas, que ya jugó con hadas, hoy guarda en sus ojos mil planetas por coser.

¿Creen que mi ser va a estar dispuesto a perderse por una hendija cuando en casa el alma brilla y todo amor es florecer?


*Fragmento extraído del discolibro “En el corazón de la hembra maga”.

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Ilustración @Claudiatremblay

El día que tu madre explotó de amor

– EL DÍA QUE TU MADRE EXPLOTÓ DE AMOR –

Hoy todo fueron festejos. Incontables llamadas telefónicas, mensajes, buenas vibras, abuelos alegres y con lágrimas en los ojos, hermanos emocionados y amigos recordándonos lo bonitos que somos y agradeciéndonos haberte traído a la tierra.

Hoy, tú mamá y yo, sentimos nacer una fibra que va desde el centro de la barriga hasta la garganta. Vimos que se activa con sólo mirarte; actividad que, por cierto, hoy hemos repetido constantemente y de la que nos declaramos fans absolutos.

Y en ese abrazarte con los ojos andamos; aprendiendo a llevarte en brazos, a hacer siempre piel con piel, a saber tus primeros cuidados y a desaprender todo lo innecesario que hemos metido dentro de la palabra amor y frente a la que estábamos terriblemente confundidos.

Porque amor, mi vida, antes era una palabra llena de memoria, de rencores, promesas y culpas, pero hoy es una mezcla de fibra, de instinto, de víscera y pura dedicación. Hoy esa palabra se hizo cuerpo y comenzó a respirar.

Tu madre, leona y dama con la fuerza de un huracán, soportaba el dolor y el cansancio. Se enfrentaba a achaques que a mí, querida hija, me hubieran hecho gritar y llorar.

Pero tras cada contracción había en su mirada algo, para mí, asombroso. Había un extraño destello en su rostro después de cada contracción y de cada golpe de dolor que yo no lograba entender. “¿Cómo puede hacer mi hembra maga para no llorar?”.

Fue fácil – comprendí más tarde-. Tu madre guarda las lágrimas para la felicidad; tu madre se estaba reservando y conservaba cada gota para el momento de verte nacer. Y cuando eso pasó, cuando por primera vez vuestros pechos se juntaron, bañó tu cara entera de amor; todas aquellas lágrimas salieron de golpe y te besó desde un lugar tan puro que, al verlo, sólo pude llorar también.

Tu madre explotó de amor y de esa explosión naciste tú.

 


Extraído del Disco Libro de Nanas “En el Corazón de la Hembra Maga” de Julián Bozzo

Próximamente a la venta.

 

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