¡ Sí al Pin Parental! Sí al control sobre la Escuela. Porque los PADRES somos lo más.

Voy a enviar a mi hija a un colegio donde aprenda mis valores, donde aprenda lo que yo quiero y elijo.

Me va a quedar una niña de lo más bonita.

Porque no va a ser capaz de pensar otra cosa que no sea mi idea, porque no va a ser capaz de conocer cosas que no quiero ni elijo, porque va a ser siempre la misma y quiero enseñarle que el mundo es un lugar que puedo y debo dominar y que Papá lo sabe todo… y como yo lo se todo y sé que es mejor para ella pues haré todo lo posible para que la escuela sea un espacio donde no me confronten.

Luego, cuando crezca, le diré que eso de poner sus necesidades por encima del otro lo haga también con sus parejas.

Y más tarde con sus hijos.

Me va a quedar un miniproyecto de lo más bonito.

Una eterna estirpe de “Yoes” dominando el mundo por los tiempos de los tiempos.. Ay!

Eso sí, querido lector,  que no venga tu hija a decirle a la mía nada, porque también voy a elegir sus amistades. Y si me confrontas te denuncio. ¡ Comunista!

Por sublevar mi creencias. Por confrontar sus palabras con las mías. ¿Quién te crees que eres para poner tus creencias por encima de las mías? ¡Vanidoso! ¡Egoísta!

Eres un progre y un eres malo. Tengo el derecho de elegir lo que quiero para mi hija porque el derecho de los padres a elegir sobre el niño está por encima de TODO. Porque los padres lo sabemos TODO sobre Antropología, Historia, Sociología, Psicología y Educación…

Nunca he leído nada. Pero da igual.. Porque yo soy tan tan tan buen Padre que no necesito eso para saber lo que necesita mi hija. ¡ El conocimiento esta sesgado! “Todo es relativo” o acaso no lo decía Newton.. digo… Galileo… digo.. bueno el del pelo. (Creo que era judío, ojo con él).

Por eso, por favor, le pido a las escuelas que:

  • Hagan los recreos más largos y que en ellos se controlen las conversaciones. Por favor profesores no dejéis que hablen de videojuegos o de FROZEN, porque eso confronta mis creencias y estimula la paranoia. (esto último lo le escuchado en un bar y le doy significación científica, por supuesto). Porque es obvio y encaja perfectamente con mi forma de pensar. Si me confrontase sería MALO y ERRÓNEO. Aunque lo diga el Método científico… TODO LO QUE ME CONFRONTA es MALO ( y comunista)
  • NADA DE REYES MAGOS. Porque estimula también la locura y adoctrina en monarquía y Artes Oscuras.
  • MÁS CLASES DE: Economía financiera, Saber Estar y Protocolo, Degustación de quesos (es muy importante para mí porque veraneamos en Burgos y quedo fatal con mis amigos cuando ella no sabe distinguirlos), Caza, Corte y confección y mecánica de motos.
  • ROLLO INMIGRANTES: Vale pero que “no lo parezcan” mucho. Antes tienen que haber hecho un examen de Españolidad. (teórico y práctico). Controlar las conversaciones y se escucha la palabra “Arepa o Cus Cus” expulsar al alumno del colegio.
  • Matemáticas, lengua y literatura y ese rollo me parece bien. PERO QUE NO HAYA ADOCTRINAMIENTO!!!! Por favor!! O sea que el profesor haga lo siguiente: Entra en clase con una ropa neutral. Saluda neutral al todos. No pregunta a nadie nada ni muestra interés por lo que ha pasado esos días en clase. Si hay un niño con el pie roto ¡¡¡NO PREGUNTES!!! ¡¡¡ADOCTRINADOR!!!! ¿qué pasa ? ¿le enseñas a mi hija a mirar al débil? ¿Qué le quieres decir a mi hija? ¡De qué vas!

El profesor no dice nada. Sólo entra en clase, saluda, se calla y le da al botón del chisme ese que habla por Google con VOZ NEUTRA.  Y mientras suena la explicación nada de decir “Yo leía a Lorca a vuestra edad y me gustó mucho”. FASCISTA!!!! Qué haces!!! DEJA DE ADOCTRINAR CON TUS JUICIOS DE VALOR!!!
Te callas y te sientas. Mientras los chichos escuchan con neutralidad. (si algún chico muestra interés o no neutralidad hay que sacarla de la clase)

Al terminar la hora le das al botón de STOP y te vas con un neutral: HASTA OTRO DÍA.

  • Rollo ética o emociones o religión… OBVIO NADA!!! Ya me encargo yo de decir qué valores son buenos y qué lecturas tiene que hacer. Porque los PADRES que somos lo más y lo sabemos todo, le daremos lecturas, reflexiones y espacios de ética con nuestra sabiduría de PADRE que es inmensa. Y además les juntaremos con las personas que sean afines a NUESTRA ÉTICA. Así que nada de hablar de los pobres o la mujeres o esas cosas. FASCISTA!!! qué mierda es esa de decirle a mi hija tus juicios perversos? ADOCTRINADOR.
  • También quiero que en la escuela los profesores estén casados y no tengan gatos. Los gatos son confrontativos. Lo leí en Facebook.
  • Ah, y que los padres siempre tengamos las razón con las notas. O sea, les aprobamos nosotros.
  • Y nosotros evaluar a los maestros.

Eres un fascista adoctrinador.

¡¡Quieres que mi hijo sea como tu quieres!!! no como yo.. que soy amoroso y procuro libertad, pensamiento, alteridad y aprendizaje.

Además tu lo haces basándote en NADA, no como yo que me baso en conocimiento, discursos, métodos y ciencia de 5000 años.

FASCISTA!!! ¡¡¡Los Padres lo sabemos TODO!!

¡ Si al pin parental! ¡ Si al control sobre la Escuela!

¡ Si a la libertad de los PADRES a elegir el mundo que queremos para nuestras hijas!

Ay perdón… hijos… que se me fue el feminismo…

Pedagogías Naiv. No hemos inventado nada.

Foto cortesía de @PsicEduM
Una de las cosas que más que fastidian en mis diálogos educativos es el discurso común que hay en el eslogan de “Innovación Pedagógica”.

Nada de lo escuchado en los Congresos que he asistido hacía referencia a ningún tipo de propuesta nueva. Las propuestas o bien eran proyectos del estilo “Los niños necesitan creatividad” o bien eran de la forma “Educar por proyectos, aprendizaje activo, etc”.

Vivimos en un amnesia pedagógica impresionante. Donde hay mucha acción y poco pensar, poco libro, poca historia. Un egocentrismo vital que nos lleva a creer que hemos inventado la rueda pedagógica, cuando en realidad TODAS y cada una de las propuestas que se esconden en la pancarta de “Innovación Pedagógica” son copias de discursos mucho más antiguos. Llamar “Nuevas Pedagogías” a Waldorf, Método por proyectos o Montessori … por ejemplo.. es del todo una barbaridad.

NADA, absolutamente NADA* de lo que hagamos en educación es nuevo. De verdad, nada. Quizás ahora las pizarras son digitales y los niños aprenden con IPAD. *(hay ciertos discursos que si lo son, pero no aparecen en las redes sociales y aún son marginales).

Pero en esencia es lo mismo. Y aunque las clases se pongan en círculo (cosas que no es nueva) y el maestro no sea directivo (cosas que no es nueva) y ofrezca su lección a través del interés cotidiano del alumno (… tampoco es nuevo)… seguiremos copiando los mismos errores que hasta ahora.

Son muchos, seguro, los motivos sobre los que se sustentan la crisis educativa actual. Pero de entre las varias que se pueden citar sin duda para mí sería urgente la revisión existencial, emocional e intelectual del maestr@ y el ataque absoluto al best-seller educativo así como a las empresas que bajo el yugo del marketin nos siguen haciendo pensar que “más es mejor”.

El estudiante de Pedagogía no ha leído a Froebel, Pestolazzi, Quintiliano, Giroux, Rousseau, Steiner, Dewey… pero si a la horda de periodistas y best sellers que hablan sin fondo sobre el buen hacer pedagógico.

El otro día un Youtuber que hace vídeos de Psicología publicó uno titulado “¿Somos demasiado positivistas? Y el tipo (ultra mega positivista conductual-congitivista) no sabía que el Positivismo es un paradigma filosófico. El colega pensaba que es sinónimo de optimista. ¡ESTO ES MUY FUERTE! El tipo habla de cosas que ha leído por ahí y no se cuestiona absolutamente nada. Habla desde su punto fijo y critica todo discurso que no tenga que ver con su “verdad”. Total… que me resulta tremendamente peligroso que este tipo que tanto discute y “aconseja” sobre Psicología en su vida haya oído hablar sobre Compte o el origen de “la ciencia de la psicología”.

Mis queridos y amados Profesores y Catedráticos de la Universidad viven con resignación como el mercado se ha comido al pensamiento, al “Elogio y el amor por el Estudio”. Los alumnos no leen libros, solo ven vídeos o leen post y frases “aforísticas” que resumen en eslóganes una bandera desde la que afrontar la complejidad educativa.

Y todo son modas “chic” pero nadie ha leído a Derrida, Freire, Gadamer, Arendt, Zambrano, Foucoult y no sabe deconstruir el mensaje. Todo son modas pero no hay un pensamiento limpio y coherente, envuelto de Filosofía, Antropología e Historia.

Les comparto esta foto que publicó @PsicEduM en twitter hace unos días.

Escapar del marketin, del egocentrismo vital, del ombligo pedagógico es tarea fundamental. Dejar de creer que estamos haciendo algo nuevo, humildad, revisarnos, deconstruir el mensaje, invertir en formaciones experienciales que “nos transformen” y no solo que nos den títulos, créditos o más técnicas y aptitudes.

Dejar de hacer congresos de “Innovación Pedagógica” bajo estos términos de ceguera pedagógica.

Más Pensador@s. Más Filosofía e Historia.

Empezar a mirar la educación como un espacio dedicado al desarrollo de la sociedad, del niño, las familias. Dejar de mirarlo como espacio de marketin dedicado al desarrollo de las carencias del profesorado.

Porque si … “El hecho de hacer “trabajo por proyectos y aprender a trabajar grupo” habla más de las carencias de los profes que de las necesidades del alumno. Si el claustro supiera trabajar en grupo, no sería necesario educarlo de manera artificial y forzada”. Simplemente, sería normal y se contagiaría.

Además, bien sabemos los Pedagogos que “pesa más que pasivo que el activo de la razón”, y que si ese “aprendizaje” no es integrado por nosotros… tan solo crearemos contrasentidos y conductas mecánicas y fútiles”.

Leer, leer, leer, leer.

Formarse y trans-formarse.

Sinceridad, rigor, cariño y entrega.

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Foto cortesía de @PsicEduM

 

No es tu culpa sentir que la maternidad no es lo que esperabas.

No es tu culpa sentir que la maternidad no es lo que esperabas.

No lo es.

No es tu culpa sentir que tu hijo te frenó la vida, que hiciera que tus antiguas relaciones y tu ocio desaparecieran, que tu capacidad de trabajo se viese mermada y que todo tu mundo se diese la vuelta.

Porque es verdad.

Porque ser Padre o Madre no es tarea simple.

Pero… ¿Acaso alguna relación lo es?

No nos enseñaron a nacer, no nos enseñaron a compartir un camino.

Nos enseñaron a mirar al otro y hacerle cumplir con nuestros deseos.

A eso la sociedad lo llamó amor. Sigue leyendo

¡Ah! ¿Eres Músico? ¿Y de qué trabajas? (Parte 1)

Cuando comencé a estudiar pedagogía nadie me dijo: “Espero que tengas suerte, que seas un catedrático reconocido, que tengas un gran despacho y que viajes por todo el mundo con hálito de transformar lo conocido, que encuentres logros y éxitos…”

Nadie dijo tal cosa. Cuando empecé a estudiar pedagogía nadie me dijo nada.

Sin embargo, a medida que iba terminando la carrera y me empezaba a dedicar a la música y en cierta medida al teatro, la gente sí me decía: “¿te vas a dedicar a la música? Espero que tengas suerte y que seas famoso, que ganes muchos premios…”. “¡Qué valiente!”, “Vales mucho, ¿Por qué no vas a la televisión? Seguro que ahí te ven y te cogen… bla bla bla…”.

En 2007, cuando decidí aparcar mis estudios de postgrado y comencé a vivir la realidad musical, encontré innumerables códigos, rémoras y actitudes frente a la vida que en la carrera de pedagogía y en la vida diaria jamás había visto.

De las primeras cosas que observé fue lo estrecho, competitivo, incapaz de fluir por fluir y de darse a la entrega desinteresada que era el mundo artístico. Observé con incredulidad que yacía cierta sombra junto a los artistas, que éstos buscaban la excelencia y el reconocimiento y que se limitaban a encontrar un asidero donde sentirse cómodos y reconocidos. A mí eso me pareció muy violento y no lograba entenderlo. Yo venía de la pedagogía; de un mundo en el que, como en todos, es necesario el esfuerzo para lograr una meta (ser catedrático, o doctor, o director tiene un camino más o menos claro) y además de esto, la pedagogía es un discurso que en su aprender logra hacer entender lo importante que es la calma, la confianza, el ritmo y la originalidad en los procesos. Allá en la carrera tenía un camino claro. Además, tenía sitio dentro de la universidad y sólo necesitaba una firma para continuar con mis estudios y encontrarme, al cabo de unos años, en el despacho de alguna universidad dentro de un departamento pedagógico.

Sin embargo, decidí inclinarme por la música y esta decisión fue claramente por vocación pedagógica. Sentía que tenía la cabeza muy bien amoldada pero que necesitaba conocer, para completar mejor mis estudios, la realidad externa. Un pedagogo es un ser y un sentir que actúan conjuntamente y tiene que ir donde su corazón vibra.

Entonces compaginé mi carrera musical con mi trabajo en varias fundaciones destinadas a la educación social.

El mundo laboral pedagógico no requiere reseña ni comentario en el tema a tratar este escrito. Es un mundo como cualquier otro en el que, si te esfuerzas y te haces notar y valer, puedes lograr ascender y tener un mejor puesto al cabo de los años. Repito: hay un camino, unas normas, un reconocimiento, una sensación de avance, un horizonte…

Sin embargo, en la práctica artística no hay nada de eso. En la práctica artística sólo hay palos de ciego; intentonas locas que al final logran que los artistas estemos enfrentados.

¿Qué le pasa al mundo artístico?, ¿por qué es tan difícil lograr vivir de la música? Estas son algunas de las preguntas que últimamente me hago y para las que me cuesta encontrar respuesta.

Siento que es porque la música no tiene una visión de futuro, porque quizás somos vistos como héroes en la oscuridad de la noche a los que un golpe de suerte les hace salir del anonimato para terminar siendo conocidos. La finalidad del músico/artista es ser conocido. Pocas veces se habla de un músico como de alguien ducho en lo que hace, como una auténtica eminencia en su campo. Obvio es que aquellas personas como Tomatito, Michel Camilo o Paco de Lucía no entran dentro de la inquietud de mi escrito pues, comparándolo con la pedagogía, sería como hablar de Max Van Mannen o  Richard Rorty, es decir, de personas que, por su capacidad y maestría, se sitúan en un universo de virtuosismo alejado. ¡Bien por ellos! Han dedicado sus días o bien a la práctica del instrumento, al cultivo de su imaginación y genialidad o bien han leído, reflexionado y propuesto horizontes invisibles para casi todos y entre ellos han encontrado un reconocimiento.

Sin embargo, un pedagogo cualquiera puede trabajar y dedicarse, en mayor o menor medida, a su labor educativa. Puede entrar en un centro y trabajar de educador y ahí tener la seguridad de un sueldo y de un espacio donde practicar y mejorar, pero un artista no tiene nada de eso. Un artista tiene que buscar un hueco, tiene que enfrentarse a la ausencia de logros, tiene que repensar su duende y practicar y practicar por un sueldo mínimo que, gran parte de las veces, no encuentra continuidad.

Y es ahí donde el artista se encuentra constantemente frente a una realidad que le puede. Todo son muros para él; esfuerzos que desmotivan, logros que raras veces sedimentan.

Somos una sociedad que no sueña, que no quiere transformar. Los artistas son transformadores, generadores de versiones del tránsito que supone la vida, personas que aportan a la vida aspectos fundamentales para un desarrollo sano. Sin embargo, los artistas que no queremos hacer obras de teatro de Zarzuela o los grupos musicales que no quieren hablar de la novia que les dejó, tenemos los días contados; al menos en este país, al menos en este lugar en el que al decir que “soy músico” la gente te dice: “¡¡¡Genial!!! ¿y en qué trabajas?”

Una sociedad sin artistas es una sociedad muerta. Somos una sociedad ciega a los procesos distintivos de la vida, a la confianza en procesos de realidad distintos, pero más allá de los recortes de un país que se desmorona, están los individuos que, a su vez, han sido criados en leyes educativas ciegas y alejadas de la realidad. Somos ciudadanos “anómicos, (término empleado por Durkheim para designar la falta de normas sociales para orientar a un individuo y el cómo ello lleva a los sujetos a estar en la vida como piedras).

Ser artista es ver la realidad con otras gafas, muy a menudo, con cierto tinte visionario. (Convendría, llegado este momento, leer el post Artistas y Proyectistas: ¿Hacia dónde mira el arte?). Muchos de ellos han sido reconocidos tras su muerte y/o ya llegados a la vejez (en este caso me refiero a artistas creadores, no a intérpretes de grandes orquestas). Me refiero a que un artista, como si de un niño con fracaso escolar se tratase, ve la realidad y la impugna; no se la cree. Un artista no puede ser un minero en busca de riqueza y es en lo que nos hemos convertido; en buscadores de riquezas, de reconocimiento por encima de nuestro arte, que es el que nos hace vibrar, sentir y comprender la vida desde otro punto de vista.

Pero no tenemos sitio y nos pasamos gran parte de nuestro hacer artístico luchando contra salas (ellas ni siquiera saben todo el mal que están haciendo no confiando ni trabajando por crear su propia identidad; viviendo así de nuestro público cavan sus propias tumbas), buscando maneras diferentes de promocionarnos, contactando con otros artistas, buscando trabajos… y cada vez nos queda menos tiempo para escucharnos, para sentir lo que nos mueve. Cada vez hay más ira, más ceguera, más rencor, más miradas de reojo y más ruido.

¿Qué pasa para que un músico no pueda tener una carrera musical?, ¿por qué, de tenerla, tiene que ser entre éxitos de grandes giras o teniendo una canción del verano?, ¿por qué el artista no puede tener un sueldo, una seguridad, un reconocimiento social?, ¿por qué el artista o es tremendamente mísero o tremendamente rico?; ¿qué pasa para que no haya nada en la mitad?

Es triste para un músico abandonar lo que siente que quiere hacer y también es triste para una sociedad que eso ocurra porque es una sociedad que anula lo infantil y lo inefable; es una sociedad que no cree en la transformación, pero sería cínico pensar que es el estado quien nos anula con sus recortes y leyes educativas. Somos todos. La sociedad no es sólo la suma de individuos. La sociedad, además de eso, limita y posibilita y todos quienes habitamos dentro de ella podemos reflexionar, sentir y ver; todos podemos pensar y actuar de manera distinta. Dicho de otra manera, somos nosotros los responsables de que el arte no tenga la identidad que merece.

Me duele ver cómo compañeros maravillosos de las artes no encuentran su sitio y van ocupando puestos de trabajo que matan su universo creativo. Me duele ver una sociedad donde al final tienes que ser un títere para que te vean. Me duele que, en el país en el que vivo, hablar de algo que no sea el abandono de tu novia no tenga eco. Me duele luchar por un mundo distinto en un mundo ciego donde, si no compito y vendo mis aleteos, nunca encontraré un apoyo.

Y así estamos los músicos: promocionándonos en facebook, twitter, etc; vendiendo a ultranza nuestro arte. “TIENEN QUE ESCUCHARME” (no deja de recordarme a esas necesidades que tenemos a los 6 años).

Al final del camino quedan los de siempre. La realidad vence a los diferentes. La realidad quiere escuchar lo de siempre y a los de siempre. La sociedad quiere que distintos autores le canten lo mismo con distintos tonos: canciones que hablan de carencias, obras de teatro que repiten lo que han visto, películas que son remakes de películas más antiguas…

¿Cuál es nuestra opción? no sé ni cuántos amigos míos actores son camareros o cuántos bailarines trabajan poniendo copas o haciendo anuncios. No sé. Y ya digo que no es que sea difícil, es que parece que es imposible. Quizás es el país, la gente que lo habita. Quizás sea un discurso cultural que siempre fue así en estas tierras.

Todo es complejo. Uno no sabe si es que es malo haciendo su labor, si es que la sociedad no quiere escuchar los mensajes que el artista distinto ofrece o si es que en realidad no quieren artistas que narren aspectos que confronten. Incluso puede ser que no se quieran soñadores. También puede ser que no queramos personas distintas, que sobresalgan (resquicios evidente de nuestra ley educativa LOGSE y tantas otras). Quizás no es nuestro lugar, quizás España sea el peor lugar del mundo para ser artista.

Y así parece, dicen muchos que han viajado.

Y entre todo eso estoy yo sintiéndome como un héroe en la búsqueda ciega de su éxito, convencido hasta la médula de que quiero hacer lo que siento aunque también sienta lo pedagógico como aleteo, pero ahora, cerca del final de un año que se desvanece, en una mano tengo la música y el teatro y en la otra habitan mis estudios de pedagogía.

Sé que, si abandono la música, el soñador se vestirá de negro y dejará de existir y es importante justificar (aunque parezca estúpido hacerlo) que el soñador no es un loco que no quiere trabajar sino todo lo contrario; es la esperanza de los hombres grises que habitan este mundo. Los soñadores luchan por los demás pues sus sueños en génesis son los sueños de una humanidad distinta aunque a veces terminen siendo individuos apáticos y esquivos. Entiéndanles… sólo han recibido rechazo.

¿Cuál es el lugar posible de un artista, la incomprensión, ser un pobre trabajando de cualquier cosa porque no puede dedicarse aquello que estudió y para lo que se formó? Entendamos que, el caso de muchos músicos, es el caso de gente que ha estudiado 12 años de piano. “¡¡¡Señores!!! ¿Doce años estudiando algo para ser cualquier otra cosa?” y no lo comparo con un médico o un maestro que ha estudiando y está trabajando de dependiente; no tiene nada que ver: ahí entran motivaciones personales, situaciones culturales y familiares. De alguna manera y en  algún lugar pueden encontrar un sitio aunque quizás ahora la cosa esté mucho más difícil.

¿Para qué cantan los poetas?, ¿Para qué bailan los danzarines?, ¿Para qué el arte?

Cada vez que un artista abandona su sueño, pesa más lo contundente.

Cada vez que un artista abandona su sueño, la vida es más monótona.

Cada vez que un artista abandona su sueño, la sociedad aprender a decir “No”.