El aula donde trabajas te mostrará lo que eres.

Venía hablando de aquellas personas, en este caso maestros, que me llaman en Febrero  o Marzo para asistir a su aula y “hacer que el ambiente sea mejor y los alumnos dejen de pelearse”. Siempre que voy a hacer mis sesiones, al terminar, les digo: “No tienen que llamarme en Marzo, háganlo en Octubre.

Cualquier grupo va a tener resistencias y fricciones, todo grupo debe tenerlas; que no las haya indica que existe un gran problema de creatividad y de miedo en él. El grupo perfecto no es en el que todos se sonríen y aman sin medida, eso no existe. Posiblemente unos se amen y abracen mientras otros están solos en una esquina, pero como nos educaron para ver la rosa floreciendo y no las espinas, somos incapaces de detectar el verdadero problema. Vemos solamente lo que somos capaces de ver y soportar. Porque sí, maestro: Vemos lo que somos y somos lo que vemos

En este caso me remito a dos maestros que me llaman en Junio todos los años. Podría decir que es cuestión de unos pocos, que son cosas que tienen que ver con ciertos individuos que, por una razón u otra, siempre precisan encontrarse en un callejón sin salida para ahogarse.

Igual necesitan sentir que todo les sobrepasa para así poder pedir ayudar y ratificar que “ellos solos no podían”, igual es porque necesitan ver que las cosas no se pueden resolver y que todo es muy difícil o quizás tenga que ver con el sentir y comprobar así que “hice todo lo que pude”. Su vida será así… Comienzan algo y al final se aturullan. Parece que son incapaces de sostener un emoción.

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