La Escuela anula por completo la infancia (Cap 3. Aladuría)

(…) La escuela, en vez de ser un espacio al servicio del niño, es un espacio al servicio del adulto y del poder; no está diseñada ni pensada para mirar la esencia del ser humano y hace todo lo posible por cortarla y castrarla. Lo hace aunque no se dé cuenta y, cada día, lo hace con más virulencia.

¿De qué manera logra esto? Haciendo que la escuela sea un espacio que mira a la infancia como un producto del adulto. La escuela no ve al niño como presente, sino que lo ve como “el adulto que un día será” y eso hace que no se pueda disfrutar de la realidad que el niño está viviendo. Si a un niño de 5 años, que se pasa el día jugando y bailando, le digo que tiene que estar tranquilo y calmado, lo que estaré haciendo será poner mi necesidad por encima de la suya. Es decir, le estaré educando para que permanezca quieto y que no haga ruido, le estaré educando en las características del hombre adulto aburrido. Sigue leyendo

La belleza esta ahí delante, solo necesitamos gente valiente capaz de observarla. (Extracto libro Aladuría)

En la Aladuría nuestra esencia vaga a menudo confusa, como el vuelo de una mariposa que aletea de un lado para otro, envuelta en un rumbo acelerado, sin un claro destino, recorre el espacio vistiéndolo todo de un hipnótico trazo.

No le interesa llegar a ningún puerto, y gracias a esa no deseo de llegar, cuando lo hace, lo muestra con súbita belleza, espolvoreando sus alas al mundo, bañándolo todo de infinita generosidad.

Porque… ¿Qué hay más generoso que una mariposa? Un animal que en su cuerpo porta colores que nunca podrá observar y que son motivo de fiesta y destello para los transeúntes ávidos que son capaces de ceder su atención al festival de vida que esta brotando de sus alas.

Porque aceptémoslo: La belleza esta ahí delante, solo necesitamos gente valiente capaz de observarla.


Fragmento extraído de mi libro “Aladuría” a la venta en todas las librerías y la web de http://www.muevetulengua.com