El Arte necesita cuidado.

El Arte necesita cuidado.

Como la infancia, la vejez, los estudiantes, los trabajadores… las personas en general.

El Arte necesita no estar al servicio de la venta y el comercio.

Necesita no ser es el espejo de lo que la Sociedad grita.

Porque el Arte, por mucho que duela… no está al servio de la muchedumbre.

Una cosa es el consumo del Arte que en esencia es, una guirnalda devorada, masticada, destilada y manoseada tantas veces como sea necesario con el fin de gustar.

Pero el arte… no tiene que gustar.

Es más… cuando el arte sólo “gusta” es que ha perdido la esencia de aquello por lo cual nació.

El arte conmueve, transgrede, violenta, acaricia, tumba, ruge, confunde…

Pero no “gusta”.

Gustan los helados, los coches, gustan las canciones/poemas/películas que hablan siempre de lo mismo y para la misma emoción-gente.

Pero el arte sobre todo. Te revuelve y te deja “sin palabras”.

El arte más que un producto o una obra es aquello que pasa entre la cosa y tú.

El Arte es el vínculo que se genera. El lazo que se gesta.

No es el envoltorio que compras.

El Arte debe aspirar a provocar más preguntas que respuestas.

El arte debe aspirar a fecundar en ti espacios antes deshabitados.

Con su voluntad de faro debe promover en el otro un guiño de belleza, una suerte de movimiento cuyo cenit se demuestra con un enorme y profundo silencio en el pecho.

El arte debe aspirar a des-velarte una realidad oscura. Una penumbra inhóspita donde viven caminos por conocer.

Pero si el arte esta sólo al servicio del mercado y del público-consumo… entonces muere.

Si el Arte es sólo al servicio de lo que le “gusta a la muchedumbre”… Entonces desaparecerá su hélice primera.

Y sí, entiendo… me dirán: Si no triunfa es porque no es bueno.

Y ya, les respondo: Vender no sinónimo de bueno.

Como ser popular no es sinónimo de ser mejor persona.

Por eso el Arte necesita ser cuidado por el Estado o entidades que se atrevan a apostar por aquello que para el mercado es “inútil”.

Porque no hay nada más útil hoy en día que lo aparentemente “inútil”.