No se puede educar en Felicidad.

Hemos de ser cautos en términos pedagógicos. Hemos de tratar la educación con dulzura y rigor, con seriedad y juego.
 
No se puede educar en Felicidad, ni tampoco en amor, ni tampoco en vida, ni tampoco en Alegría. Se puede educar DESDE pero nunca EN. Se educa lo que se es, desde aquello que se vibra. Se educa como relación entre dos mitades que se comparten y se entrelazan.
 
El marketin se aprovecha de la hendija emocional y psicologiza infantilmente espacios de conocimiento, aprendizaje y desarrollo. Pero la educación basada en clichés es de siempre un espacio que termina por ser del todo inútil y totalitario. El maestro no es un coach, ni un terapeuta, ni un animador, ni un amigo. El maestro es maestro. Palabras más que suficiente para autorizar su valía. Si en su proceso de vida le abrazó alguna terapia, bienvenida sea, más que nunca. Sobre todo en esta era de posverdades, de maltratos invisibles y espejismos. Pero la terapia la tiene que hacer en tal caso el maestro, y nunca el alumno. Nunca volcarle con carencias propias del adulto por resolver. Su discurso ha de versar sobre lengua, literatura, matemáticas, filosofía, narrativa y otras tantas ciencias y artes del ser.
 
No se puede educar para que el otro sea Feliz. Porque al fin y cabo feliz es una palabra del todo ignota y subjetiva, y en esencia una promesa histórica y narrativa llena de culpa. Porque además, el maestro no tiene que hacer que otro sea feliz, puede él serlo, si es su menester y deseo, pero no tiene el poder para hacer que el otro en su invalidez logre la felicidad. La misión de la educación no es “hacer” niños felices.
 
El maestro no es ni debe ser un superhéroe. No tiene la posibilidad de hacer feliz a nadie que no sea él mismo. Si en su camino consigue sacar una risa, un abrazo, un poema o una lágrima será más que mejor. Será más que hermoso que en su proceso de ser mejor persona logre crear hálitos de ilusión, sonrisa y brío. Pero sólo y siempre y cuando él lo sea primero. Y resulta que cuando uno ES no le hace falta más. “Lo que es, es y se esfuerza por perseverar”, nos recuerda Spinoza.
 
Al fin y al cabo, el ave no presume de volar ni de sus alas. Ningún ave tiene twitter, no necesita seguidores ni la necesidad de hacer volar a quién no es él. A las pequeñas crías la madre les acompaña en su camino de madurez y aprendizaje, pero no en su esencia ni en sus modos.
 
El maestro debe ser un señor o una señora sobre todo honrad@. Capaz de mirar con adultez y sabiduría, con disponibilidad y cautela. Con respeto y cariño, con caricia y colmillo si es preciso. Debe ser capaz de amar, en el abanico más sincero de la palabra y de ser un devorador de lecturas, ensayos, paseos y arte.
 
El maestro debe ser siempre una sombra envuelta en luz, un susurro en el camino que con su modo acompaña y alimenta las inquietudes propias del sujeto vespertino. Suave, como brisa, alejado de altavoz y griterío, de necesidades gritonas y carentes.
 
Un sujeto que cruzó desierto y tuvo su aprendizaje al no encontrar el agua prometida. Que no obtuvo la palmadita metafísica que su Dios interno le juró años antes.
 
El maestro debe ser capaz de mirarse pecho adentro y devolver con honradez los tesoros allí encontrados. Con ternura vulnerable de loba herida, bien sabiendo que al otro nada se le puede exigir más que el propio fulgor de su presencia.
 
Que el maestro haga reír si en vida hubo placeres.
Que haga soñar si su vida es linsonjera.
Qué provoque Aladurías si es así como su corazón palpita..
 
Que provoque alegría, si es capaz y así lo siente.
 
Que se entregue, al completo.
 
Que en su ademán de orilla fértil contagie tantas almas como pueda y provoque amor por el estudio, por el conocimiento, por la ciencia y las aves, por la familia y el paisanaje .. y por uno mismo… siempre por y desde uno mismo.
 
Pero que nunca sea un superhéroe.
 
Que nunca se crea tan importante que sin él el otro no pudo ser lo que es hoy en día. Que nunca se crea tan poderoso, tan imprescindible, tan especial.
 
Tan estulto.
Tan ciego.
E infantil.
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Notas sobre mi próximo libro : La educación de las luciérnagas… pronto amigos míos!
 

Pedagogías Naiv. No hemos inventado nada.

Foto cortesía de @PsicEduM
Una de las cosas que más que fastidian en mis diálogos educativos es el discurso común que hay en el eslogan de “Innovación Pedagógica”.

Nada de lo escuchado en los Congresos que he asistido hacía referencia a ningún tipo de propuesta nueva. Las propuestas o bien eran proyectos del estilo “Los niños necesitan creatividad” o bien eran de la forma “Educar por proyectos, aprendizaje activo, etc”.

Vivimos en un amnesia pedagógica impresionante. Donde hay mucha acción y poco pensar, poco libro, poca historia. Un egocentrismo vital que nos lleva a creer que hemos inventado la rueda pedagógica, cuando en realidad TODAS y cada una de las propuestas que se esconden en la pancarta de “Innovación Pedagógica” son copias de discursos mucho más antiguos. Llamar “Nuevas Pedagogías” a Waldorf, Método por proyectos o Montessori … por ejemplo.. es del todo una barbaridad.

NADA, absolutamente NADA* de lo que hagamos en educación es nuevo. De verdad, nada. Quizás ahora las pizarras son digitales y los niños aprenden con IPAD. *(hay ciertos discursos que si lo son, pero no aparecen en las redes sociales y aún son marginales).

Pero en esencia es lo mismo. Y aunque las clases se pongan en círculo (cosas que no es nueva) y el maestro no sea directivo (cosas que no es nueva) y ofrezca su lección a través del interés cotidiano del alumno (… tampoco es nuevo)… seguiremos copiando los mismos errores que hasta ahora.

Son muchos, seguro, los motivos sobre los que se sustentan la crisis educativa actual. Pero de entre las varias que se pueden citar sin duda para mí sería urgente la revisión existencial, emocional e intelectual del maestr@ y el ataque absoluto al best-seller educativo así como a las empresas que bajo el yugo del marketin nos siguen haciendo pensar que “más es mejor”.

El estudiante de Pedagogía no ha leído a Froebel, Pestolazzi, Quintiliano, Giroux, Rousseau, Steiner, Dewey… pero si a la horda de periodistas y best sellers que hablan sin fondo sobre el buen hacer pedagógico.

El otro día un Youtuber que hace vídeos de Psicología publicó uno titulado “¿Somos demasiado positivistas? Y el tipo (ultra mega positivista conductual-congitivista) no sabía que el Positivismo es un paradigma filosófico. El colega pensaba que es sinónimo de optimista. ¡ESTO ES MUY FUERTE! El tipo habla de cosas que ha leído por ahí y no se cuestiona absolutamente nada. Habla desde su punto fijo y critica todo discurso que no tenga que ver con su “verdad”. Total… que me resulta tremendamente peligroso que este tipo que tanto discute y “aconseja” sobre Psicología en su vida haya oído hablar sobre Compte o el origen de “la ciencia de la psicología”.

Mis queridos y amados Profesores y Catedráticos de la Universidad viven con resignación como el mercado se ha comido al pensamiento, al “Elogio y el amor por el Estudio”. Los alumnos no leen libros, solo ven vídeos o leen post y frases “aforísticas” que resumen en eslóganes una bandera desde la que afrontar la complejidad educativa.

Y todo son modas “chic” pero nadie ha leído a Derrida, Freire, Gadamer, Arendt, Zambrano, Foucoult y no sabe deconstruir el mensaje. Todo son modas pero no hay un pensamiento limpio y coherente, envuelto de Filosofía, Antropología e Historia.

Les comparto esta foto que publicó @PsicEduM en twitter hace unos días.

Escapar del marketin, del egocentrismo vital, del ombligo pedagógico es tarea fundamental. Dejar de creer que estamos haciendo algo nuevo, humildad, revisarnos, deconstruir el mensaje, invertir en formaciones experienciales que “nos transformen” y no solo que nos den títulos, créditos o más técnicas y aptitudes.

Dejar de hacer congresos de “Innovación Pedagógica” bajo estos términos de ceguera pedagógica.

Más Pensador@s. Más Filosofía e Historia.

Empezar a mirar la educación como un espacio dedicado al desarrollo de la sociedad, del niño, las familias. Dejar de mirarlo como espacio de marketin dedicado al desarrollo de las carencias del profesorado.

Porque si … “El hecho de hacer “trabajo por proyectos y aprender a trabajar grupo” habla más de las carencias de los profes que de las necesidades del alumno. Si el claustro supiera trabajar en grupo, no sería necesario educarlo de manera artificial y forzada”. Simplemente, sería normal y se contagiaría.

Además, bien sabemos los Pedagogos que “pesa más que pasivo que el activo de la razón”, y que si ese “aprendizaje” no es integrado por nosotros… tan solo crearemos contrasentidos y conductas mecánicas y fútiles”.

Leer, leer, leer, leer.

Formarse y trans-formarse.

Sinceridad, rigor, cariño y entrega.

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Foto cortesía de @PsicEduM

 

La Escuela anula por completo la infancia (Cap 3. Aladuría)

(…) La escuela, en vez de ser un espacio al servicio del niño, es un espacio al servicio del adulto y del poder; no está diseñada ni pensada para mirar la esencia del ser humano y hace todo lo posible por cortarla y castrarla. Lo hace aunque no se dé cuenta y, cada día, lo hace con más virulencia.

¿De qué manera logra esto? Haciendo que la escuela sea un espacio que mira a la infancia como un producto del adulto. La escuela no ve al niño como presente, sino que lo ve como “el adulto que un día será” y eso hace que no se pueda disfrutar de la realidad que el niño está viviendo. Si a un niño de 5 años, que se pasa el día jugando y bailando, le digo que tiene que estar tranquilo y calmado, lo que estaré haciendo será poner mi necesidad por encima de la suya. Es decir, le estaré educando para que permanezca quieto y que no haga ruido, le estaré educando en las características del hombre adulto aburrido. Sigue leyendo

¿Quieres una clase ordenada? Permite que se desordenen primero. (I) Notas prácticas.

Al entrar en una sala a dar clase, podemos ver cómo los alumnos suelen adentrarse en ella con su energía revoltosa, llena de vida y su hermoso desorden asociado. 

Es normal que tarden un rato en ordenarse, una de las funciones más complicadas del maestro o pedagogo es hacer nada para permitir que sean los alumnos quienes se autorregulen. ¡Tarea compleja nuestra labor! Estar presentes sin dirigir el presente.

A la hora de hacer un círculo desde el que poder trabajar, es importante no caer en la prisa y querer terminar siendo nosotros quienes ordenemos el corro. 

Recordemos que los niños (y nosotros también) sienten antes la intención que el mensaje por lo que de nada sirve decir una cosa y terminar haciendo otra. Mucho menos ahora, al menos en España, donde las clases se han reducido a 45 minutos. 

Trabajar en círculo tiene múltiples beneficios para la actividad pedagógica. Nosotros proponemos la siguiente actividad/rutina para que los alumnos, poco a poco, aprendan a autorregularse en el aula. 

¿Qué puedo hacer yo para que el círculo esté mejor? 

Es importante que no sintamos el pánico de querer que los chicos hagan las cosas rápido y a nuestro modo. Para eso, tenemos que armarnos de paciencia y respeto y permitir dejar que las cosas sucedan. Comprender la naturaleza del ser humano y del niño (dependiendo de la edad y del contexto que vive ese día) nos ayuda a entender que, cuando la clase está revoltosa es porque lo necesita. Es decir, en la clase emergen una serie de conductas o energías que son necesarias para que el grupo se autorregule y termine encontrando el equilibrio. No olvidemos que una clase es un sistema y todo sistema busca el equilibrio. Si nosotros interferimos en el orden, la energía del aula se verá interrumpida y esto traerá consecuencias negativas más adelante (una excesiva dependencia al apoyo externo para la consecución de los objetivos y deseos, por ejemplo).

Hemos de ser capaces de crear un ambiente de respeto y consciencia. Para ello nosotros proponemos esta tarea* dentro del círculo

En vez de decir a los niños: “¡Muévete!” o “¡Córrete para atrás!” e intentar ordenarles, nos paramos durante unos segundos y les pedimos que miren a su derecha y a su izquierda y que, en vez de decirles a los demás lo que tienen que hacer, sean ellos quienes se muevan y busquen un lugar desde el que el grupo esté “bien”. ¿Qué puedes hacer tú para que el círculo este ordenado? Se observan y dirigen su movimiento hacia el círculo. 

De esta manera, los chicos van aprendiendo a tomar consciencia sobre su espacio y sobre cómo sus movimientos generan movimiento en los demás. Son los pequeños movimientos, los mínimos gestos los que definen una educación respetuosa de otra que no les es. 

A menudo existen alumnos que no saben qué hacer. En ese caso, le preguntamos si necesita ayuda. Tiene que ser él quien pida ayuda y no la clase quien se la dé sin haberla pedido. Nosotros siempre decimos que es muy bonito eso de ayudar a los demás, pero es importante que nos hayan dado permiso para ayudar. 

Suele suceder que los niños tímidos no hablan y son los compañeros quienes completan las frases que no se atreven a decir. Les explicaremos que, cuando hacen eso, lo que están provocando es que el otro cada vez sea más débil. (A este respecto solemos contarles el cuento del “Árbol debora-semillas” que postearemos más adelante). 

En definitiva, ¿Qué podemos hacer para que el círculo esté mejor? Permitir que los alumnos quienes HAGAN y no DIGAN lo que pueden hacer y que esto les lleve a la acción y no al pensar y divagar sobre lo que es mejor o peor; generar movimientos de bienestar en el aula.

* Esto que proponemos puede extenderse a cualquier ámbito. En el hogar también lo podemos hacer: “¿Qué puedes hacer para que el cuarto esté más feliz?, ¿qué puede hacer papá para que tú estés más feliz?”. Hemos de buscar preguntas que nos lleven a la génesis de acciones.

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*Del borrador del libro “La Educación de las luciérnagas” de Julián Bozzo. A la venta en 2019.

Julián Bozzo: Pedagogo formado en Antropología, Terapia Gestalt y Pedagogía Sistémica. Diplomado en Ciencias Químicas. Poeta y Músico. Director de Mundo Aladuría que incluye “ImproVersa Pedagogía, Educación poética y Canto Improvisado”  Mundo Aladuría Música.

ImproVersa tiene sedes en Madrid, Bogotá, Chile, México, Uruguay, Valladolid, Zaragoza y más ciudades del mundo (+info en http://www.improversa.com)

Ha publicado un libro “Aladuría: El camino hacia la Creatividad” Ed. Muevetulengua y “En el corazón de la Hembra Maga” Discolibro de nanas para padres y madres.

Autor de dos discos: Mundo Aladuría y Al Sureste de las cosas Grandes.

@bozzojulian

Más información en http://www.mundoaladuria.com