Discursos dominantes en la Escuela y Pedagogías Salvadoras.

Un discurso dominante es una narrativa que doma, que invariablemente crea un ser-oprimido sobre el que actúa.

La escuela, es más que sabido, es una institución de todo menos neutra. Esta observación no debe ser tomada con menosprecio pues es precisamente la clave que puede existir para crear una sociedad más justa, amable y tolerante.

Lo que sucede en la escuela es que ésta termina por convertirse siempre en el espacio de juego de los adultos. Un espacio que se pervierte por intereses, expectativas y , a veces, por “buenas causas”.

Antes de continuar voy a presentar el concepto de curriculum oculto.

Podríamos definir el currículum oculto de la siguiente manera: “Lo que se aprende en la escuela de manera no explícita y no intencional y de cuya transmisión tampoco es consciente el alumnado” (Fernández Enguita, 1990).

Se podría decir que es invisible. Una sombra que acontece en las acciones educativas. Y es inevitable.

Cuando una escuela tiene un discurso dominante, es posible que su sombra sea tan gran grande como la luz proyectada. De eso nosotros, tenemos muchas vivencias. La escuela en la que nos hemos educado defendía valores como la Tolerancia, el Respeto, la Convivencia, La Igualdad… y bien sabemos los que fuimos alumnos en cuyas aulas aprendimos a “no ser eso que nos querían enseñar” ¿Por qué?

Ya fuese por la intención de los maestros que volcaban inconscientemente, por la programación de las actividades, por la forma de ordenarnos en clase, porque era un pretensión para la que la escuela no estaba preparada estructural, humana e instrumentalmente, etc… la cosa no fue “como esperaban”.

Es decir, en la Escuela sí que había “contenidos” donde se trabajaba el Respeto pero si para lograrlo las acciones que se llevaban a cabo iban en contra de lo que se proponía, entonces se generaba una incoherencia. Los alumnos aprenden el gesto educativo y se (nos) queda con el ejemplo. O sea, con lo que se muestra.

Por ejemplo: Si deseo que aprendas a pedir las cosas sin gritar y te grito para que lo aprendas… pues… eso mismo nos pasó a nosotros.

En esto del curriculum oculto pesa más el pasivo que del activo. O sea, pesa más el ejemplo que lo que se dice.

Otro ejemplo es cómo se nos hablaba de Igualdad pero a las chicas y a los chicos se nos trataba de forma diferente, se nos validaban cosas diferentes.

El Curriculum oculto opera sobre un sin fin de acontecimientos. Desde el cómo se colocan los alumnos en la clase, el color, la disposición del aula, el patio, la voz del maestro, la intención y la expectativa, el número de horas de cada asignatura, el tono y el lenguaje de los docentes, la arquitectura, la planificación, la forma de desarrollar las actividades y las clases… en definitiva. En muchas muchas cosas.

Hace unos días propuse esta pregunta en Facebook: “Un amiga mía dice que la Escuela debe ser Feminista y yo le respondí que ninguna escuela debe tener una ideología/discurso dominante”.

Si observan, el hecho de escribir la idea de “Esta escuela tiene este Discurso/Teoría/Ideología Dominante” hace ver en su propio título una sombra clara. Hay una forma de proceder que va a dominar al resto. En ningún caso se plantea la idea de “incluir el feminismo en la Escuela”. Sólo de hacer ese discurso dominante. Mi amiga estaba muy convencida de que todas las escuelas públicas tenían que ser Feministas. Y no lo decía por su epistemología precisamente, sino por otras cuestiones más pulsionales que pedagógicas.

Cuando hay dominación, hay súbditos. En este caso podía haber escrito “Escuela Realista, constructivista, cooperativa, fenomenológica, conductista…” El término en sí, da igual (más o menos). La cosa esta en la dominación de un discurso sobre otro, en la problemáticas más que conocida en la Educación del “esto salvará a la humanidad”. En la historia de la educación siempre han existido postulados salvadores que han llevado al mismo callejón sin salida.

Entiendo ser demasiado categórico. Veamos con el siguiente ejemplo si puedo explicarme mejor.

Imaginemos una persona que tiene una personalidad “dominante” frente otras. Para eso parto de la idea de que el Ser humano dentro de sí convive con muchas formas de ser y existe una forma que esta por encima de las demás. O sea, que es persona es demasiado “tolerante, prepotente, comprensiva, etc”. No abro un discurso sobre psicología, sólo hago un juego simbólico. Pero entiendo que el ejemplo puede valer y que seguro nos espeja parte de nuestra vivencia. Por ejemplo imaginemos una persona que es “súper comprensiva”.

En principio no habría problema… ¿ no? O sea ser comprensivo “esta bien”. Pero ¿Esta bien que esa persona sea comprensiva todo el rato? ¿Esta bien que esa persona viva instalada dentro de una personalidad inmóvil?

Bien sabemos quienes nos dedicamos a esto del Ser que ciertos conflictos del alma nacen cuando la persona vive instalada en una forma de vivir que no puede cambiar. O sea, vive “anclado” a una sola personalidad y no la puede cambiar aunque cambie la necesidad y el contexto. Esa persona sería comprensiva con sus hijos, con pensamiento ajenos, quizás con los errores de cometen otras personas, etc… Pero… ¿ Será comprensiva con una paliza, será comprensiva cuando vea un robo, un maltrato o cuando vea hambre en el mundo o cuando la ataquen? Bueno aquí quizás le vendría “bien” no ser comprensiva, sino ser otra cosa.. O replantearse qué es la comprensión, de dónde nace, para qué, etc…

Si a esa persona se le dice que no “debe comprender” esos maltratos y que tiene que ser menos comprensiva … sin duda le pasarán cosas en su psicología. Pero lo normal es que si la persona vive instalada en esa forma de ser de manera dominante no sepa entender la otra polaridad y la vea innecesaria, de manera que podría justificarse diciendo: ” Bueno, hay que comprender a los demás, su vida no ha sido fácil, quizás no tuvo un buen día”, etc.

Entiendo el juego desproporcionado. Es sólo un símil para hacer ver que una escuela es algo así como una persona. O sea, una escuela esta hecha de personas y tiene su propia “identidad”.

Hemos de ser conscientes que en mundo de la Educación hemos pasado por muchas ideas, paradigmas, movimientos que hemos creído “salvadores” de la Humanidad. Se pensó que la alfabetización haría que no hubiera más guerras, ni hambre, ni conflictos… y no fue así. Se pensó que la Educación emocional era la solución a todos los problemas del alumno y … bueno… estamos como estamos. Ha habido muchísimas propuestas.

¿Son un problema en sí? O sea ¿Esta mal que existan en la escuela? Para nada. El problema esta cuando se enfatiza un discurso por encima del otro(s). Cuando se toma ese discurso/paradigma como respuesta a los males de la educación.

El problema por tanto esta sólo cuando creemos que “algo nos salvará”, cuando nos situamos en un lugar de omnipotencia frente a los males del mundo. El mero hecho de situarnos ahí ya genera sombras. ¿Cuál es la sombra de “Un Salvador”? Y recordemos que las sombras son las marcas desde las cuales se guía gran parte de la educación.

Si siempre estamos condicionados ¿Cuál sería una posible solución? ¿Cuál puede ser una propuesta de horizonte pedagógico? Bueno. Es es tema para otro espacio de reflexión. Pero podría ser un paradigma que abra esta crítica como algo intrínseco a la acción educativa, que permita repensarse, que permita no caer en la finitud de sus narraciones… Un Pedagogía crítica, feminista en su acepción más teórica y sabedora de la existencia de las sombras. Aunque es importante aclarar también que todas las ” posibles soluciones” pedagógicas son provisorias y nacen como respuesta de un contexto previo. Por tanto, en unas décadas habría que volver a repensar un nuevo modelo que “arreglase” las carencias del modelo previo.

Terminando la analogía, en la persona comprensiva no habría problema con “su forma de ser”. Si no con su imposibilidad para conocer otras facetas y poder elegir en función a sus necesidades. Lo mismo que con los discursos en la escuela y en las narraciones pedagógicas.

Este post no es más que un intento de reflexión, un juego que pueda servir a otras personas a repensar la educación con el máximo y único deseo de servir de puente para otras reflexiones posteriores. Tienen un poco de Bibliografía al final de documento que les puede ayudar a ampliar sus pensamientos.

En el post me referí al Feminismo en su representación más pública y contemporánea y formaba parte de una conversación. Es importante aclarar que esta teoría, este movimiento, este paradigma es una de las aportaciones que más pueden ayudar a crear esa nueva mirada crítica en la escuela y que sus aportaciones son brillantes y más que necesarias. Sin Feminismo, no hay democracia y no hay educación libre posible. Su inclusión en el discurso pedagógico es fundamental. El problema puede existir cuando no se deja madurar el discurso e interfieren las expectativas de las personas. Pues lo paradigmas, como es el caso del Feminismo, lo tocan todo: Educación, lenguaje, economía, ética, productividad… bueno… en definitiva… lo tocan todo y lo remueven todo.

La Teoría feminista o el Feminismo, esta muy mediatiza ahora mismo y cuesta mucho al público entender el mensaje final desde el cual pretende educar. Para ello no hay más que ver los enfrentamientos mediáticos y públicos, la falta de “puesta en común” de su esencia así como la politización del discurso en la esfera pública. Su discurso, como era de esperar, ha levantado muchos cimientos que y la Sociedad se revela contra ellos.

No puede ser que hablar de feminismo sea cuestión de opiniones. Lo contrario al Feminismo es la ignorancia, dice Amalia Valcárcel. Estas confrontaciones no quieren más que decir que el discurso ahora mismo esta confuso. Su aplicación directa en las Escuelas sólo esta trayendo separación y rechazo. Y eso nos avisa de lo importante que es saber tratarlo con el respeto y el cuidado que merece. Mucha gente cree, y en parte es por esa mediación política, que feminismo es lo contrario de machismo. Lo que provoca, evidentemente, un rechazo inevitable.

Como decía, es un discurso que ha levantado polémica. Por una parte lo levanta porque es confuso y por otro lo levanta porque es esencialmente en lo que consiste. Remover las tierras y los cimientos de la Sociedad.

Lo mismo que pasaría si la persona comprensiva asiste a un proceso de terapia y comienza a deconsruir el patrón hegemónico: Negación, proyección, rechazo… etc. Un proceso personal que culminará (si es el caso) el día que la persona pueda integrar lo que tenga que integrar.

Imponerle a esa persona X, solo llevará al rechazo de la propuesta inicial que no era otra que “invitarla a repensar y reinterpretar” el patrón en el que estaba instalado. En Pedagogía bien se sabe que “Nadie aprende por imperativos”.

A veces las prisas y héroe interno nos juegan malas pasadas. Y resulta normal que a la vez que toma presencia el feminismo también lo estén tomando lo discursos extremos que se revelan frente a ese cambio paradigmático.

A la Educación Emocional ya le pasó. Cuando comenzó la posibilidad de integrar “la emoción” en el ámbito educativo, todos corrieron a hacer “talleres en las escuelas” para que se incluyese dentro de la Proyecto de Centro. Pero se lograron más rechazos que otra cosa. Partieron, la gran mayoría, de la idea de que los “contenidos no eran importantes, que lo importante es que el niño sea feliz”... y todo esto llevó a una ideología pedagógica que consiguió enfrentamientos, hastío y muchas otras cosas más que serán tratadas en otro post.

En definitiva: Toda idea salvadora no lo es en absoluto. La Educación esta llena de sombras que se alimentan de las expectativas. Nada es neutral. Cualquier discurso dominante creará zonas ciegas y provocarán lo que en esencia se buscó evitar.

¿ Cuál puede ser una posible vía de solución? Una pedagogía crítica, feminista, paradigmática, capaz de comprender la sombra como parte del proceso educativo. Capaz de integrar, de acompañar respetuosamente las diferentes narraciones que en el aula y el centro se conjugan. Capaz de ver al Otro como presente singular y no como excusa de mi proyecto interno…. en fin.. esto nos daría para muchas más reflexiones que se hablarán en otro momento.

Si deseas puedes comentar en este post o sumarte al Espacio de Pensamiento Pedagógico que a partir de septiembre comenzaré a crear.

Todo este espacio no buscará más que repensar la educación, jugar e invitarnos a reflexionar.

Si quieres puedes sumarte aquí: http://www.mundoaladuria.com

Bibliografía:

CURRICULUM OCULTO Y CONSTRUCCIÓN DEL GÉNERO
EN LA ESCUELA Miguel Ángel Santos Guerra Universidad de Málaga

Es el feminismo una teoría política o una ética? Amelia Valcarcel

El Curriculum Oculto. Jurjo Torres

Más en nuestra Biblioteca virtual https://www.improversaonline.com/zona-alumnos

En contra del Super_profe_motivador.

Una de las cosas que más se notan en esto de la educación online es que se desvanece la idea aquellos del “SUPER PROFE MOTIVADOR”.

Esa idea en la que el maestro ponía toda su energía en hacer llegar a los alumnos “el contenido”.

Esta realidad nos espeja el peligro de convertir al maestro en un animador. Algo que la Pedagogía lleva diciendo siglos.

Poniendo toda la energía en “ser majo y llegar a los chicos” nos hemos olvidado que el objeto de motivación debe ser “la materia en sí”. Y que cuando un maestro es MUY MOTIVADOR sucede un problema grande:

y es que el alumno se acostumbra a que le den el contenido masticado y lleno de colores. Si el maestro desaparece, también lo hace su amor por el estudio. Porque hemos creado DEPENDENCIA de nosotros. Y un maestro NUNCA puede ser más importante que la materia que imparte.

Porque entonces estará creando una vínculo de dependencia que muere cuando él no esta.

Y justo ahora es cuando MÁS se necesita que el alumno sea autónomo, sea capaz y este lleno de voluntad. Que se esfuerce y que llegue al aprendizaje.

La educación online nos muestra …muchas cosas, entre ellas cuánta dependencia hemos ido tejiendo con nuestros alumnos y cómo de débil era el modelo del maestro animador.

Esa voluntad, ese querer ir hacia… es la base de la esfuerzo. Y nuestro protagonismo, lo ha matado.

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Ilustración Miguel Maria Ocal

Sobre el maestro que no lee.

 

Reflexión, de verdad. Reflexión pedagógica.

Es imprescindible sentir, ser para con el mundo, gestar espacios de vida, emoción y arte.

Pero los maestros tenemos que saber pensar, saber leer, saber que nada esta concluso.

Saber contenidos, leer mucho, hasta que nuestros ojos sean océanos. Leer hasta desconfiar de tanto que ese sea el hogar de nuestras certezas.

Aprender a sostener la mirada de un libro, la soledad de 100 páginas. Aprender arremeter contras la olas de la insidia, de la pereza, de la rutina.

Pensar y evolucionar nuestros marcos, nuestros horizontes de significado.

Un maestro que no lee más que comentarios de posts o blogs esta muerto. Terminantemente muerto.

Es un balbuceo penoso. Una mueca descompuesta. Un arrogante con un título que le queda grande.

Su cabeza no ejercita el saber profundo y se queda presa del pensamiento local, de la palabrita de abrojo, de la opinión vulgar y así queda preso de la moda, de la opinión y del mercadeo intelectual. Habla sin saber y opina igual que ese que jamás pisó un aula.

Leed maestros! Leed sin freno. Y no me refiero esta ofrenda poética que les arrojo. Me refiero a lecturas cuesta arriba, a libros que sean montañas, cuevas, acertijos, libro-plomo que nos obliguen a continuar. Libros de mar en tormenta, de amor saliendo por la puerta, libros de borde en cuchillo.

Libros cuya lectura no sea fácil, cuya lectura no sea un “lo entiendo todo perfectamente”. Porque la lectura es más una conquista que un paseo. Leer de paisaje es fácil, es cuestión de pasar por encima sin confrontar nuestras certezas. Pero leer para descubrirte otro, para sentirte amenazado en cada renglón es la auténtica cuestión que aquí nos atañe.

Un libro es una relación, es una forma de cuestionar nuestra identidad. ¿Acaso el libro ha de ser algo que me invita a decir lo que ya sé? ¿Acaso trato así a mis amistades?

Un libro es amor superlativo, con sus orejas abiertas y sus piernas de páginas abiertas de par en par en par… esperando de mi toda valentía y voluntad posible.

Todos abríamos de tener libros que nos desafiasen. Libros en la mesilla que nos susurren al pasar “Aún no me puedes”. Y sentir así el respeto por la lectura excelsa, por el sentirse arrodillado frente a ese maremoto de palabras, ideas y cometas que están por estallar.

Cuántos maestros, pedagogos, psicólogos han leído a Apple, a Giroux, a Mcintyre, Shopenhauer, Quintiliano, Ibn Tufayl, Freire, Adorno, Foucault, Habermas… Y cuánto han leído a autores influencers y otros tantas nimiedades editoriales que bajo la consigna comercial llenan las estanterías de las librerías desde las que hoy se confunden Pedagogía con autoayuda.

Bien está que eso pueda ser leído por quienes se acercan por primera vez a la reflexión y el pensamiento, pero ustedes…. o sea, nosotros…

El maestro que no se acerca a la historia, ni la política, ni tampoco a la Filosofía u otros discursos elaborados está condenado a convertirse en una herramienta al servicio del Totalitarismo.

No lo digo yo, lo dijo una mujer… Hanna Arendt.

No tiene twitter.

No publica con las editoriales molonas ni tiene mensaje populista.

Tampoco tiene un canal de youtube, ni usa colores en sus charlas.

No va a congresos educativos.

Busquen, igual … se convierte en influencer.

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Extraído del borrador de mi próximo libro “La educación de las luciérnagas”.
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Pedagogías invisibles, Gestalt y Autoeducación del Maestro”. Taller

Hoy terminamos el segundo módulo de la Formación de “Improvisación Pedagógica” que más ciertamente habría de llamarse “Pedagogías invisibles, Gestalt y Autoeducación del Maestro”.
 
Hemos viajado por muchos puertos y nos hemos detenido esta inocente propuesta que versa sobre el currículum oculto. Esto es: Lo que no se dice que sucede en la escuela o procesos de enseñanza pero marca profundamente el destino de ellas. POr ejemplo, el horario de las clases, la distribución de las materias, el horario, la arquitectura… Y las metodologías, los modelos antropológicos…
 
y luego esta lo oculto del maestro. Lo que traemos cuando educamos. Lo que no vemos, lo que nos hacer trabajar y exponernos al mundo del alumno.
 
– ¿Porqué este alumno me gusta más que aquel?
– ¿Cómo voy a educar para la convivencia si me llevo mal con mis compañeros de claustro?
– ¿Porqué soy maestro y no otra cosa?
– ¿Mis actividades son coherentes con lo que realmente muestro cuando las hago?
 
Este curso se mostró como un espacio de autoeducación, donde aprender a darnos cuenta de cómo vivimos en la fantasía, de cómo no nos permitimos dejarnos ver por nuestros compañeros maestros y cómo educamos desde una mecanismos antiguos, desde palabras que ya no dicen nada…
 
¿Qué es para mí la infancia? ¿Qué es para mí enseñar? ¿Y aprender? ¿Qué es el amor? ¿Qué condiciones han de darse para generar espacios pedagógicos?
 
En definitiva, este curso ha sido una vuelta absoluta a los patrones normalizados que sustentan la Improvisación en el aula, lo invisible en en nuestras acciones pedagógicas…
 
Lo repetiremos en febrero y marzo. Ya están abiertas las inscripciones para el curso en https://www.improversa.com/improvisacionyescuela
 
El camino del maestro requiere mirar con detalle lo invisible, requiere también estudio y lectura, reflexión y análisis.
 
Y amor, mucho amor… del bonito, del tierno, amor de maestro… que vive con esperanza, optimismo, ternura y caricia.