– Maestro. ¿Cuál es la virtud más importante que ha de tener un hombre sabio?

+ Aprender a recogerse del suelo. – respondió-

– ¿Recogerse?- respondió el alumno confuso- ¿No será levantarse?

+ Para nada querido Átato. Levantase implica empuje y decisión, falsa fortaleza y huída del suelo. Los hombres que huyen del suelo están condenados a sentir el fango como escuela provisoria, como antesala de un salto mejor. Y vivirá envuelto de falso optimismo y ceguera. Sin embargo, “recogerse” implica en ese acto un componente enteramente humano, frágil, vulnerable…

El hombre que es capaz de abrazarse allá donde todo estuvo roto, que es capaz de mirarse con condescendencia y compasión, con ternura y luto… será capaz de educar luciérnagas. Pues el respeto por la luz propia nace el mismo día que uno siente que pudo apagarse… y nada pasó.

(…)
—-

Notas de mi próximo libro “La educación de la luciérnagas” 🙂

 

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