+ Amé una flor y la perdí…

– ¿Cómo pudo pasar eso?

+ Era tan hermosa que la quise llevar a mi casa y decorar mi salón con su aroma y presencia. Pero al pasar algunos días se secó y su olor desapareció.

– Entonces tu no amaste ninguna flor. No estabas enamorado de ella. Tan sólo lo estas de ti. Para amar hay que dejar ser.

Nunca la amaste. Querido amigo… Sólo estas enamorado del miedo.

Del Borrador de mi próximo libro “La educación de las luciérnagas”. A la venta en 2019

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s